Dandole vida a Nicaragua

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Pinceladas Nicaraguenses – Nindirí, pueblo con historia

Primero quiero enviar un saludo cordial a mis amigos y correligionarios de Nindirí don Harvy Gomez, vice alcalde al que robaron la vice alcaldía en Nindirí y a su esposa doña Norma Brenes. Estuvimos en su casa atendidos a cuerpo de rey. Saludos para ellos y también para el alcalde robado de Nindirí Lucas Reyes y para el alcalde robado de Masaya Francisco Valdivia.

Les prometí dar una vuelta por Nindirí que ha progresado mucho y hacer una cuantas pinceladas.
Lo primero que llama la atención es la ciudad adoquinada y hermosa, su boulevar de la entrada que termina con la estatua levantada al Cardenal don Miguel Obando.

El templo de Nindirí es colonial y antiguo. Según la inscripción que ostenta en el frontispicio, fue reconstruido de orden del alcalde don Santiago Flores en el año 1798, lo que hace suponer que el templo parroquial de que hizo mención el señor Obispo de Nicaragua, Fray Agustín Morel de Santacruz, que visitó la población en 1751 no es la iglesia actual sino la antigua de Veracruz, cuyas ruinas pueden aún verse a poca distancia de donde fue la estación del ferrocarril en Nindirí.

Por supuesto que esto es historia antigua, cuando Nindirí era una aldea pequeñita y encantadora que causó enorme impresión en el diplomático norteamericano Efraín Squier quien recorrió todos estos pueblos en su viaje de entrada por el Rio San Juan hasta la capital.

Hoy en día Nindirí es toda una ciudad donde bulle la actividad y el arte. La artesanía en Nindirí es preciosa. Desde lindos adornos, frutas de madera, hamacas, hermosa sillas de todos los estilos y fabricadas con maderas preciosas son el atractivo turístico de este pueblo tan lleno de historia.

Squier en su libro, Nicaragua, sus gentes y sus paisajes hace una bellísima narración de Nindirí en aquellos tiempos del pasado. Dice en uno de sus párrafos:” esta pequeña ciudad indígena superó en belleza todo cuanto habíamos visto hasta ahora. Naranjos, plátanos, marañones, jocotes, nísperos, mameyes y palmeras esbeltas formaban un espeso techo por encima y en derredor de las chozas de cañas de los sencillos y laboriosos habitantes”. “Tranquila Nindirí, sede de los viejos caciques y sus cortes primitivas, escribía en Nueva York Saquier, te recuerdo en medio de este ruido ensordecedor de esta ciudad. Vuelve a mi, gratamente tu recuerdo como una dulce visión nocturna, como una Arcadia de ensueño, creada por la fantasía.

Así impresionó Nindirí al embajador Efraín Squier en el siglo antepasado.
Y hoy… Nindirí sigue siendo un pueblo bello. Y recuerde sembrar un arbol y otro y otro… es querer a Nicaragua.

Pinceladas Nicaraguenses – Curioso artefacto campesino

Desde la comarca Masiguito en Camoapa, Boaco me escribe una niña de once años oyente de este programa. Ella se llama Karla Inelda Lanzas Sanchez y cursa el sexto grado de primaria.

Ella me envía un trabajo en madera de cedro, un apilador o trillador en miniatura. El apilador o trillador sirve precisamente para trillar café y arroz.

Es un viejo artefacto usado en las fincas de antaño. En su casa, dice Karla hay uno que tiene más de ciento veinte años. Ha sido heredado de generación en generación desde el tiempo de sus tatarabuelos.
Este trillador se fabrica con madera de cedro y es generalmente un tronco grueso de un árbol al que se le labra un hueco por el medio en el que caben mas o menos tres cuartillos de café o de arroz. El hueco tiene de hondo unas 30 pulgadas y con otro artefacto llamado pizón, el campesino trilla el café y el arroz. Por supuesto que este mueble campesino casero dura años y años y entre más viejo mejor trilla el café y el arroz. Le agradezco el obsequio a la niña Karla Inelda y le mando mi saludo cordial.

En estas fincas o comarcas se encuentran muchas veces piezas viejísimas como esta, cuya antigüedad tiene un inestimable valor.

En una de estas fincas encontré un día un filtro de piedra que tenía 85 años de edad, y una tinaja de barro donde caía el agua filtrada que tenía la misma edad. Estaba situada en el corredor de la finca y durante años y años había servido para filtrar y refrescar el agua que tomaba la familia.

Otro día en otra finca encontré en una bodega una pialera antiquísima. Una pialera es un cordel o un mecate hecho de tiritas de cuero de res. La pialera es mucho más resistente que el mecate y sirve al campista para lazar novillos cimarrones, o caballos chúcaros, algo que no se puede hacer con un mecate.

La pialera que me encontré había sido del bisabuelo de don Gerardo Vasconcelos, y este don Gerardo tenía 85 años, por lo cual suponemos que si la pialera fue de su padre y de su abuelo y de su bisabuelo, debía tener unos 200 años por lo menos.

Por esto me llamó la atención el apilador o trillador que me envió este niña de Camoapa. Estos son tesoros del campo que muchos no conocen pero que a mi me son familiares por haber recorrido muchas fincas en busca de pinceladas para este programa. Saludos a Karla Inelda… y recuerde… sembrar un árbol y otro y otro…es querer a Nicaragua.

Pinceladas Nicaraguenses- La rica fauna de nuestra montañas

La fauna nica no se ha acabado .  Yo creo que  hay un poco de exageraciòn en lo que me dijo un amigo del campo, porque la verdad es que siempre se encuentran loras,  periquitos,  chichiltotes,  conejos, tucanes, guardatinajas y hasta venaditos tiernos que venden a la orilla  de los caminos,  por ejemplo en las Playitas un poco antes de llegar a Ciudad Darío.

Ciertamente que hace cuarenta o cincuenta años la fauna nacional era impresionante.     Yo no se cuantas loras y periquitos podrían haberse posado aquellas tardes de verano sobre el guanacaste de la casa hacienda  San Ildefonso,  pero casi seguro no había por lo  menos  mil o dos mil  pericos y loras que  dormían en aquel hermoso árbol.

Ahora ya menos, claro.   Se debe seguramente al despale y a la proliferación de químicos en el campo, pesticidas que los animalitos comen inocentemente  y han ido acabando con algunas especies.     Por ejemplo, la cantidad  de pijules que había antes en los caminos ya no se ve por ninguna parte y hasta los zanates y clarineros se han ido escaseando,  ya no digamos el chichiltote o el gorrioncito o colibrì.       Pero que hay… hay.     Parece mentira pero en las montañas en donde el hombre no entra ni cultiva todavía se encuentran como en las caídas del rio Tepeguazapa que desemboca en el lago de Nicaragua..

Ahi miré  juntos… óigase bien.  Un guardatinaja al que andábamos sacando de  su cueva,  un par de venados que se apareció de repente buscando cómo saciar la sed,  dos garzas morenas de una belleza serena y sosegada  detenidas en medio del paisaje como para una postal turística,   bandadas de guapotes… todo eso lo vi al mismo tiempo una tarde de verano en un recodo del rio Tepenaguazapa.    Ahi todavía queda mucha fauna… hay también bellìsimos guardabarrancos siempre estrenando plumaje y decía don Marcelino,  mi amigo, don Marcelino Zepeda que  Dios en Gloria tenga, que también había quetzales… ese pájaro bellísimo que es símbolo de la  vieja Capitanìa General de Centroamérica,  la república de Guatemala.

Don Marcelino era el hombre que en vez de perros tenía cuatro culebras que lo cuidaban.   Murió hace  unos diez años… murió en su mundo solitario entre el Tepenaguazapa y el Quisway en el departamento de Rio San Juan.  Nunca salió de ahí… no lo sacaron ni las revoluciones de antes ni las de ahora-.  Ese era su mundo, un mundo encantado en donde tenía gratis su bebida preferida que era la chicha de coyol.

El otro día fui por esos lugares… de don Marcelino solo queda el recuerdo… su ranchito calléndose… y sus cuatro culebras se fueron.    Mi recuerdo siempre cariñoso para don Marcelino… seguro que en el Cielo , entre querubines, àngeles y dicha… no necesitará mas ninguna chicha de coyol.   Y recuerde. Sembrar un árbol y otro y otro… es querer a Nicaragua.

Pinceladas Nicaraguenses- Nandasmo

El profesor Manuel Lopez Arias nos escribe desde Nandasmo, el bellìsimo pueblo de Nandasmo del cual hemos hablado mucho en estos programas.    Diez kilometros cuadrados tiene el municipio  y pertenece al departamento de Masaya.  Tiene ocho mil habitantes, enormemente laboriosos pues en esos caminos uno puede apreciar còmo fabrican artesanìas, muebles, hamacas y mil productos mas.    He ido muchas veces a Nandasmo pues llama la atencidòn por su limpieza y nitidez… calles limpisimas, casas pintadas de blanco, techos rojos de tejas.   Su iglesita colocada sobre una loma forma un solo conjunto con el colegio que tiene a un lado.    Nandasmo es uno de los pueblecitos privilegiados de la meseta de Masaya y Carazo.

Dice el profesor Lopez Arias, a quien llegarè a visitar un dia de estos, que  Nandasmo ha producido muchos talentos.  Entre ellos el poeta y pintor Enrique Ortiz Norori,  el Obispo Clemente Carranza de grata recordaciòn.  Tulio Norori uno de los primeros pilotos de aviaciòn en Nicaragua,  el Maestro de generaciones Pedro Andres Gutierrez, el Dr. Lino Galàn Fuentes,  todos ellos de grata recordaciòn , miembros de prominentes familias de Nandasmo.

Me decìa un amigo que estos pueblecitos como Nandasmo, como Catarina , de clima tan agradable mejoran la salud de la gente.   Aquì la gente vive mas.  Y en efecto,  doña Lucila Gaitàn  en Nandasmo… tenía, cuando la conocí,  104 años y seguía  tan campante.   A su edad lavaba ropa, planchaba  y cocinaba… que tal ?    Doña Gregoria Vasquez.., cuando la conocí  había cumplido los cien años… igual don Ernesto Morales que había cumplido  cien abriles.   Son ancianos de Nandasmo…Los conocí hace diez años, seguramente que ya descansan en paz..

Aqui la gente vive más… se conserva más.   Es por el clima y por la tranquilidad.  El aire es mucho mas puro y la vida sosegada y tranquila  a pesar de que ha entrado el progreso, el pavimento, la roconola, el guaro… a pesar de todo eso Nandasmo es un pueblo bello y tranquilo.

Estos ancianos que les mencionè  me contaron que  en los tiempos del pasado aquì entraba la Carreta nagua… conducida por bueyes esquelèticos que sonaban sus huesos en la medianoche en medio  de una latizòn de perros.    Sobre la carreta Nagua iba el boyero… un hombre seco… esquelètico y blanquecino…con la cabeza pelada como una calavera y lanzando lamentos en la medianoche.  La carreta nagua entraba… y salìa por la calle principal del pueblo.   Son los recuerdos del ayer que quedan en la mente de los venerables ancianos de Nandasmo.     Y recuerde…sembrar un árbol y otro y otro…es querer a Nicaragua.

Pinceladas nicaraguenses – Sabores de los pueblos

En los pueblos nicaraguenses es donde se ha forjado la cultura nacional.  Si. La cultura nacional aunque algunos sonrían.   Nicaragua es un país culto… Que no seamos educados ni corteces es otra cosa.  Somos un país culto, tenemos  profundos valores culturales.

Los hombres, los talentos,  las tradiciones nos han venido de todos los pueblos…de nuestras propias provincias.  El mismo Dario es un producto provinciano…nacido en una aldea llamada Metapa, hoy ciudad Darío y luego educado en  León y Managua.

Hemos dicho muchas veces que tenemos valores culturales enormes, en todos los departamentos…  Poetas, musicos, escritores, políticos… sin mencionar  nombres porque es peligroso que  se me puedan olvidar algunos.

Inclusive en el arte culinario nuestros pueblos se distinguen…  El Indio viejo, por ejemplo, es un plato nacional único.   Tiene gusto como a nacatamal… y es que sus ingredientes son algunos de los que usa el nacatamal y es un plato a base de masa de maiz…  El  Indio viejo  contiene carnita desmenuzada,  trocitos de maduro cocido y pedacitos de tortilla tostada.   La masa del Indio viejo  tiene un sabor especialísimo y es un invento nuestro, una creación nuestra…. Un plato típico que es digno de mencionarse como creacion de la cocina nicaraguense.

Doña  Lolita  Guadamuz hacía el mejor indio viejo de las Segovias.  La Lolita horneaba pan todos los días… cosa de horno, le dicen en Managua, hornado le dicen en las Segovias.    La Lolita hacía semitas rellenas,  tortas exquisitas no probadas en ninguna reportería famosa de ninguna ciudad encopetada,  quezadillas  que se deshacían en la boca,  bizcotelas… una especie de roscas de harina  crujientes y suaves bañadas con miel de azucar  de un color lechoso.

La Lolita vivía a una cuadra del rio Dipilto… del Paso Real como le llamábamos.  Era  de las últimas casas del pueblo… y de noche aquello era muy obscuro.

En los tiempos de la guerra de Sandino en los años 30  muchas veces las familias salieron huyendo a medianoche… y al pasar por el río… vieron la sombrade la Sucia… lavando ropa.    Eso nos contaban de niños.  No sabemos cómo una Sucia va a estar lavando ropa ni vemos cómo lo tenía que hacer a medianoche.   Suponemos que se trataba de alguna mujer humilde, enferma mental que decidía ir al rio a esa hora y ponerse a lavar ropa.    Sin embargo la Sucia es un espanto del que todavía se habla… sale en el rio Dipilto… a una cuadra de la vieja casa de la Lolita Guadamuz.,  precisamente la que hacía el mejor  Indio viejo en todas las Segovias.

Y recuerde…  sembrar un árbol y otro y otro… es querer a Nicaragua.  

Pinceladas nicaraguenses- Las riquezas forestales

Todos hablamos de nuestras riquezas forestales.   Caoba, cedro real, guanacaste, madero negro, laurel, pino,  guayacán, guayabón, genízaro, pochote,  níspero,  roble y centenares de variedades en maderas preciosas.

Algunos dicen que Nicaragua  era rica en maderas preciosas y que ya no lo es, por la tala  indiscriminada de los bosques.

Lo que      si podemos asegurar es que nuestro campesino está acostumbrado a cocinar con leña y es dificil quitarle esa costumbre.   No les gusta  el kerosine… y no hay manera.  Prefieren el fogón de tenamastes, la leña seca, el humo que no los deja respirar en su cuartito y que ahuma las paredes y el techo y seguramente enferma a los niños ya  los adultos.    Pero es asi.    Las costumbres ancestrales de los campesinos son difíciles de cambiar.      Creo que se debe emprender una campaña nacional de concientizacion campesina acerca del uso de pequeñas cocinas de gas butano  para proteger su salud y para proteger las maderas de los bosques.

Dicen ellos que los frijoles saben mejor cocinados en leña… y que el guineo sabe mejor cuando es cocido en fogón de leña.    Puede ser verdad pero es necesario protejer el bosque, evitar el corte de los arboles porque con ello se está protegiendo  la supervivencia de las nuevas generaciones.  Si seguimos cortando arboles  nuestros viznietos probablemente tendrán problemas de agua y de aire… el medio ambiente se habrá desmejorado mucho.

A propósito del fogón de tenamastes que como pieza costumbrista es bella, quiero cotnarles del fogón que tenía doña Matilde Gamez.    Ese era un fogón bien hecho, reluciente… hecho de adobes y repellado con barro blanco… de ese barro finísimo que hay en algunas regiones del país.    Doña Matilde cocinaba ahi una enorme olla de nacatamales.     Pero lo que quiero contarles es que doña Matilde adivinaba cosas por medio del fogón, por medio del chisporroteo de la leña.      Un dia la leña empezó a chisporrotear fuerte, casi parecían disparos los chisporroteos.  Cuando chisporrotea la leña dicen en el campo que está anunciando una visita.     Doña Matilde se quedó pensativa…  Esto no es visita dijo,  es difunto.    Alguien se está muriendo en el valle, dijo.

Mientraas el fogón seguía chisporroteando fuertemente.

En la tarde se vió al fondo del llano  un jinete que se acercaba… Llegó a la caasa… Era  el mozo de los Zeledones… venía a avisar que doña Graciela Zeledón  había muerto  en la mañana y venía a invitar para la vela.    Doña Matilde ya tenía rosquillas horneadas y una enorme olla de café negro.   Todos se fueron al velorio.    Cuentos, dicen.  No  lo sé.   Son cosas que ocurren

Y recuerde..sembrar un árbol y otro y otro es querer a Nicaragua..     

Pinceladas nicaraguenses – Cuento triste

En los días anteriores a la semana santa se producen fuertes vientos    Son los cambios de clima  naturales al pasar del verano al invierno.    Sin embargo,  las creencias y tradiciones  del campo   encuentran en todo fenómeno natural  el toque sobrenatural  que se va convirtiendo  en leyenda.

Yo recuerdo en mis años juveniles, hace ya bastante tiempo, que cuando los cipotes de entonces nos reuníamos por las noches con los viejos que contaban cuentos,  ellos decían que en aquellos días anteriores a los días grandes anda  suelto el judío errante.  La imaginación popular ha inventado el Judío  errante tomado seguramente  del personaje imaginario Samuel Belibeth, que en alguna obra literaria le niega agua a Jesus en la Calle de la Amargura.   Jesus lo maldice a que vague errante por los siglos de los siglos.

El personaje tiene que ser ficticio,  porque es evidente que  Nuestro Señor no  iba a maldecir a nadie pues su doctrina es precisamente una doctrina de amor a quienes le hagan mal y de perdón a los enemigos.    Pero el caso es que en  aquellos tiempos de antaño siempre se relacionaban los fuertes vientos anteriores a la Semana Santa con el personaje del Judío Errante.

Fue precisamente  un martes santo cuando Clemente  Beltrán, a quien apodaban el Judío Errante porque era vago y siempre se aparecía  en toda fiesta o paseo, andaba de cacería con unos amigos.  Por su caracter bromista y chistoso  quiso darle un susto a su amigo Gerardo con quien había ido a tirar venados a cierto lugar del llano de Intelí en Nueva Segovia.    Gerardo se quedó bajo un guásimo esperando que pasara el venado que Clemente con su perro iba a arriar.   El venado nunca pasó pero Clemente había decidido darle una broma a su amigo.  Era pleno mediodía en el campo… todo estaba en silencio… un silencio impresionante… que en medio de la soledad del campo produce cierto miedo como si fuera de noche.   Clemente, apodado el Judío Errante,  se escondió en una burra de monte, un matorral como a unas treinta varas… y en aquel silencio total…ahuecó sus manos alrededor de la boca soltando una sonora carcajada diabólica que resonó en la montaña cercana.   Gerardo, asustadísimo creyendo que era el vivo diablo,  apuntó rapidamente con la escopeta y disparó hacia el matorral matando a su amigo bromista.    Clemente,  el simpático Judío Errante,  fue velado aquella noche en San Fernando.   Recuerdo triste de tiempos ya idos.  Y recuerde…sembrar un árbol y otro… y otro, es querer a Nicaragua.

Pinceladas nicaraguenses- Recuerdos de León

El teatro Municipal de León es uno de los mas antiguos  edificios de la ciudad.  Cuando yo lo conocí, en 1945, era  diferente por dentro y lo usaban como sala de cine. Ahora lo remodelaron.    Con muy buen criterio le dejaron intacta la fachada antigua, la misma que apreciaron  Ruben Darío y José de la Cruz Mena.  De este último se cuenta que, sentado en una acera cercana y sin poder acercarse por padecer de la enfermedad de Làzaro, escuchaba el estreno de su vals Amores de Abrahan.

Estas calles de León eran empedradas en los años cincuenta.    La esquina   en donde fue Prío,  el Parque Central, los mercados, todas esas calles eran empedradas y tenían el sabor de la colonia.    La vieja calle  que pasa frente a la Catedral  y   que va hacia el Cementerio de Guadalupe era igualmente empedrada…    era la  calle bordeada de buñuelos el dos de noviembre en aquellos paradójicamente alegres días de difuntos en que los estudiantes íbamos desde el colegio San Ramón hasta el propio cementerio probando toda clase de sabores de buñuelos.

Una esquina famosa en León fue la esquina de la Rambla,  opuesta al parque, en el costado  norte de la Catedral.   Hoy  solo queda el recuerdo… el lugar de la Rambla lo ocupa un parquecito lleno de supuestos murales revolucionarios, muñequitos mal pintados haciendo el permanente ridículo.     Desde esta esquina,  tirando la vista hacia el este… uno puede ver el templo del Calvario… continuaban aquí las calles empedradas… las mismas que en la medianoche recogían los casos chispeantes del caballo del coronel  Arrechavala, el más famoso espanto leonés.

El teatro González quedaba en donde es hoy… en el mismo sitio, en la misma esquina.       La estatua de Jerez también… nada mas que antes había un parque con un muro que hoy ha desaparecido para dar lugar a una hermosa plaza.

En el León de aquel tiempo había una radioemisora que era la única y la más popular.  El dueño se llamaba Benjamín, creo… Benjamín Gallo.   El era dueño, locutor,  libretista, buscador de anuncios y administrador de la estación.  Se identificaba en español y en ingles.      Los estudiantes nos divertíamos oyendo música en la estación de Gallo  que ponía los boleros de ultima hora , lo último de Agustín Lara,  Pedro Vargas, María Luisa Landín, etc.

Era el León de antaño… asustoso y tranquilo… colonial, señorial… siempre digno y soberano.      Algún estudiante a medianoche pasó por la casa de Dervishire, vio  el fantasma  tan afamado… y llegó sin habla a su casa.   Se llamaba Jacinto Berrios… y era mi compañero de cuarto en el Instituto Nacional de Occidente.   Tuvieron que darle café negro fuerte y frotarlo con alcohol para que recobrara el habla después de ver el espanto de Dervishire… en la acera de la casa que está aun de pie frente a donde fue el Instituto Nacional de Occidente.  Son estampas  del viejo León..

Y recuerde… sembrar un árbol y otro y otro… es querer a Nicaragua

Pinceladas nicaraguenses- El volcán Saslaya

Pocas personas en Nicaragua pueden hablar de este cerro áspero y escondido entre  montañas impenetrables.   Tal vez algunos lo hayan divisado entre las montañas en la ruta aérea que va a Puerto Cabezas.      Pero no hay caminos para penetrar en sus laderas, ni ríos.   El Prinzapolca corre lejos y el Bambana tambien que son los ríos mas cercanos al Saslaya.

Aquí no vive nadie.  Es un paisaje realmente impenetrable pues los nativos prefieren las orillas de los ríos donde hay caza y pesca, único medio de subsistir en la selva.

Aquí debe haber una vegetación  riquísima en plantas medicinales y rarísimos ejemplares de la fauna nicaraguense… pájaros nunca antes vistos, fieras que se han adueñado del paraje y cuyos rugidos espantan.   Reptiles de todo tipo y tamaño… tierra cenagosa y hostil.

Así me describía esa región del Saslaya un viejo amigo de la Costa, Seferino Duarte, buscador de oro y sembrador de raicilla.    Me decía Seferino lo que era el invierno ahí por el Saslaya.   Algo impresionante,  grandioso y de sublime belleza.   Ruge la lluvia, y el trueno parte en dos  los gigantescos árboles.

Seferino Duarte nació en Acoyapa… pero  en sus siembras de raicilla conoció a una morena que lo aprisionó para siempre.    Nunca más volvió a ir a su pueblo.  Su familia decía que en la   Costa le habían hecho un maleficio, que lo habían manchado, que lo habían embrujado o le habían dado filtros de amor.

Nada de eso, me dijo un dia Seferino.  Nadie me hizo ningún mal.  Simplemente me enamoré de esta mujer con la que he procreado cinco hijos..    Eso es todo.

Las noches de invierno en los alrededores del Saslaya se iluminan con el fogonazo deslumbrante de la rayería… y después de la tormenta queda el monótono murmullo de la brisa sobre las hojas… sobre los suampos…sobre las pequeñas quebradas que bajan de la punta del volcán.

Seferino había matado cuatro dantos cuando lo conocí.  El danto es algo así como el elefante de América, un animal del tamaño de un burro y con una fuerza descomunal y una piel a la que casi no le entra la bala.    Seferino los cazaba con trampas en la montaña.   Pero tenía mucho cuidado… siempre se subía a los árboles en cuanto oía   la quebrazón de ramas secas  cuando el  danto  venía rompiendo monte.

Nunca sufrió ningún percance matando dantos, tigres, leones y tigrillos… sin rifle ni municiones.    Con trampas, piedras… y flecha.    Un saludo a mi amigo Seferino donde se encuentre, y a toda su familia.    Y recuerde, sembrar un árbol y otro y otro… es querer a Nicaragua.

Pinceladas Nicaraguenses- Una golosina popular

En la vieja Managua de los barrios populosos, sanos y alegres, asi como en las ciudades y pueblos de Nicaragua,  siempre  había gentes que hacían dulces, fabricaban figuritas de azucar y de dulce, huevos chimbos, cajetas de leche, piñonates y tantos y tantos dulces de la infancia.

Tantas y tantas golosinas  que se repartìan en las  Purísimas  .  Y que se reparten hoy en dìa, nada mas que la vida moderna ha introducido elementos foráneos y hay dulces que poco se ven ahora.   Por ejemplo… el mas popular de ellos entre los cipotes.  La Leche de burra, popularmente conocida como “lecheburra”.,  el riquísimo  caramelo de leche y seguramente alguna combinación de cacao y maíz que lo hace delicioso.

Hay lecheburras de lecheburras… Algunas son mas negritas que otras, algunas llevan ingredientes como granitos de carne de coco, pero toda lecheburra tiene en esencia un sabor especial… ese sabor a Purìsima… o a recreo del viejo Colegio en donde estudiamos las primeras letras o los primeros grados de primaria.   La lecheburra conserva hasta el mismo empaque de antaño, un pedacito de papel espermado para que no se pegue, para que uno pueda desenvolverlo fácilmente y comenzar a saborear  la lecheburra.

Porqué le dicen lecheburra, me pregunté un dìa…  Y le empecé a preguntar a la gente.  Nadie pudo decirme porqué.    Ni siquiera las principales fabricantes de ese  bocadito de delicia que es la lecheburra.

En mi pueblo natal, allá por los años cuarenta,  los caramelos  en una hoja aromática cuyo nombre no recuerdo, valían seis por medio centavo.   Los huevos chimbos dos por medio centavo.  Las lecheburras  a dos por medio centavo.    Había varios sitios en donde hacían lecheburras… las Calderones, las  Altamirano y las Gadeas entre las que recuerdo.

Una tarde de invierno pasó por la casa de las Gadeas una viejita campesina que iba para Mosonte, distante a unas tres leguas de Ocotal.  Le pidió a mi prima Marìa Teresa,  que en paz descansa, que le fiara tres centavos de lecheburas  que quería llevarle a sus nietecitos.   Por su puesto que se las dieron al crédito.

Pasò una semana y luego otra… un mes… dos meses.   A los dos meses se supo que la ancianita, llamada Eugenia  López había muerto en Mozonte.   Ella era muy querida. Marìa Teresa Gadea le perdonó la deuda.   Al fin y al cabo… tres centavos no hacen ni mas rico ni mas pobre a nadie se dijo.

Pero… una noche… cuando en las campanas de la iglesia daban el toque de las ánimas del purgatorio…llegó alguien a buscar algo.  María Teresa  estaba al fondo de la casa cuando vio que una sombra se detuvo en la puerta.   Era una persona mayor que se arrimó al mostrador de los dulces.     Terminó de hacer lo que estaba haciendo y fue a atender al visitante.

Cuando llegó al mostrador no había nadie…  nadie.   Pero sobre el mostrador había un pequeño envoltorio blanco.    María  Teresa lo desenvolvió… y encontró adentro… tres centavos.  Los mismos que le  debía  la difunta doña Eugenia…  Eran las ocho…y las campanas seguían  con el toque de difuntos.    Inmediatamente rezaron un Rosario por el eterno descanso de la difunta Eugenia López…  que volvía del mas allá para pagar su deuda.   Y recuerde… sembrar  un árbol y otro y otro… es querer a Nicaragua.

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